Dinero a cambio de tu privacidad en redes sociales
La privacidad en internet no existe. Desde ya todo usuario de servicios digitales debe ser consciente que aquello que comparte en sus perfiles deja un rastro. En ocasiones, los mensajes configurados como públicos pueden acabar en lugares recónditos. El desafío es claro; aquello que no quieres que se sepa no lo cuentes nunca en una red social a pesar de tener tu cuenta, en teoría capada. Pueden producirse fugas y filtraciones. No sería la primera vez, pero pagar por este tipo de servicios como Google, Twitter o Facebook permitiría proteger nuestros datos.

Gráfico elaborado por Statista
El escándalo de Cambridge Analytica no ha hecho más que poner de manifiesto la ingente cantidad de información que los usuarios ceden a este tipo de plataformas. La manida frase de cuando el producto es gratis es porque el producto eres tú cobra mayor relevancia a partir de ahora. Da la sensación que la sociedad en su conjunto se ha caído del guindo. Se ha dado cuenta, empujado por los sangrantes casos de robos de datos, que están expuestos con relativa facilidad. Más vale tarde que nunca.
¿Se podría haber evitado este caso? ¿Hubiese sido posible si Facebook pagara a sus usuarios por tener acceso a sus datos personales? Es más, ¿compartiríamos información como salud, datos financieros o consumo de energía a cambio de beneficios o recompensas? Una encuesta realizada en 2017 por la empresa de estudios de mercado alemana GfK, en algunos países buena parte de los internautas están abiertos a intercambiar su información privada por descuentos o regalos. Así, el 38% de los ciudadanos chinos, el 30% de los mexicanos y el 29% de los rusos afirman que sí cederían sus datos online por una recompensa.
Es cierto que ninguna de estas compañías apunta con una pistola a las personas para que comenten en tiempo real sus movimientos. Tampoco a decir públicamente tu número de teléfono móvil. Ni el lugar exacto de residencia. Ni comentar a los cuatro vientos que estás de vacaciones como una invitación al allanamiento de la vivienda habitual. Aunque lo recomienda como medida para «mejorar la experiencia», una red social de gran calado como es la cuestionada Facebook no empuja al abismo de la falta de privacidad a ninguno de sus usuarios. Rellenar hasta el más mínimo detalle su perfil biográfico es innecesario. Se hace por voluntad propia, todo hay que decirlo. Las compañías tecnológicas son conscientes de ello: se refugian en farragosos términos de uso que aceptan los usuarios sin revisión ni contemplación alguna.
El diseño de estos servicios, también es cierto, están concebidos para animar a los usuarios a compartir información. La inmensa mayoría, por no decir todos, incluyen funcionalidades para gestionar la privacidad, pero el usuario medio lo desconoce. Lo más probable es que ni siquiera sepa que puede hacer que, entre otras cosas, cuando un contacto le etiquetan en una fotografía en la que aparece puede recibir una notificación previa para aprobar que aparezca en sus perfiles. Son algunas posibilidades, pero que se abandonan por desconocimiento o dejadez.
La confianza es el pegamento de la sociedad. Sin ella, estamos vendidos. Nunca se haría nada por miedo a sufrir un problema. El debate estos días, precisamente, se ubica en la reputación y falta de credibilidad hacia una empresa, Facebook, que se declara que no es un medio de comunicación pero que asume que trata información personal. La pregunta es lógica: ¿pagarías por tener perfil en Facebook? Bien razonado es posible que, por su indudable utilidad como conector social y contenedor de recursos históricos de nuestra existencia bien valdría apoquinar unos cuantos dólares al año, siempre y cuando obtengamos la garantía que no se van a pervertir nuestros datos personales.
Etiquetado en: Facebook Redes Sociales Seguridad Privacidad Usuarios
Abril 13, 2018 10:50 AM
Fuente: ABC.es - J. M. Sánchez (2018)
Publicado por: Ivan Valencia Santiago
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